El fantasma de los futuros pasados

Aprovechando el «parón navideño» nos hemos puesto con uno de esos favoritos que teníamos señalados desde hace eones en nuestro navegador: Se trata de una conversación entre Saymour Papert y Paulo Freire registrada ¡a finales de los 80! y que se emitió por aquel entonces en la televisión brasileña. Podéis leer una transcripción en inglés de la conversación en papert.org (resulta gracioso que uno de los pioneros de la computación tenga un sitio web tan 1.0).

La conversación viene enmarcada por el título: El futuro de la escuela de manera que, en parte, se centra en las consecuencias futuras de la implementación del ordenador en las aulas. Casi siempre resulta muy entretenido, a la par que instructivo, oír hablar en el pasado de un futuro que es ya el presente de quien escucha. En un momento de la conversación Papert afirma:

«Digo que es inconcebible que la escuela continúe tal y como la hemos conocido. Inconcebible. Y la razón por la que es inconcebible puedo atisbarla en mi nieto, quién está acostumbrado a encontrar el conocimiento cuando quiere y que puede cogerlo cuando lo necesita, y estar en contacto con otra gente y con profesores, no porque así lo designe el estado, sino porque puede encontrarlos en alguna parte de alguna red. Estos niños no se sentarán tranquilamente en la escuela a escuchar cómo el profesor les da un conocimiento pre-digerido. Creo que se rebelarán.»

Nos parece aventurado a día de hoy evaluar el grado de acierto de esta predicción, aunque quizás muchos docentes estarán de acuerdo si afirmamos que muchos de sus alumnos y alumnas «no se sientan tranquilamente en la escuela». Es bien sabido que en los USA han optado por la patologización de este hecho: en 2007 se había diagnosticado trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDHA) a un 9,5% de la población escolar entre los 4 y los 17 años de edad, un trastorno cuyo diagnóstico aumentó un 5,5% de 2003 a 2007 (según estadísticas de los Centers for Disease Control and Prevention del gobierno de los USA); un 66,3% de lxs alumnxs diagnosticados recibe tratamiento médico, que consiste principalmente en la administración de Ritalin, nombre comercial del metilfenidato, un compuesto que el sistema nervioso humano es incapaz de diferenciar de la cocaína o las anfetaminas según la Drug Enforcement Administration (DEA) estadounidense.

Hace unos meses visitábamos un instituto de educación secundaria; su director, que amablemente hacía las veces de guía, nos mostraba las instalaciones al tiempo que nos explicaba los fundamentos pedagógicos del centro: su metodología se basaba en que lxs alumnxs acumulen durante un tiempo una serie de conocimientos -definidos en el currículum- que debían reproducir más tarde y de la forma más exacta posible en un examen, para después olvidarlos y volver a retener de nuevo otra serie de conocimientos que a su vez deberían reproducir en un nuevo examen y así repetidamente. Sorprendidxs, preguntamos si no sería más conveniente, ante la inabarcable cantidad de información disponible en la actualidad y la facilidad para acceder a ella, posibilitar que los alumnos y alumnas se doten de herramientas para saber dónde y cómo encontrar la información que necesitan en cada momento y acompañarles en la formación de su propio criterio a la hora de seleccionar, analizar, valorar y utilizar la información a la que tienen acceso. Ante esta cuestión la respuesta del director fue un vacilante y escueto ‘no’.

Parece evidente que la profecía de Papert no se ha cumplido en un punto y es que, por muy inconcebible que le pareciese entonces, la escuela opera aún hoy, cuando las TIC están completamente integradas en nuestros hábitos cotidianos, del mismo modo que hace veinte años. Por otro lado ¿podemos interpretar la incapacidad de muchos alumnos y alumnas para permanecer tranquilos y sentados en clase como una forma inconsciente y espontánea de revuelta, producto de una falta de interés y no de un déficit de atención?

No debemos perder de vista algo que el propio Freire señala durante la conversación con Papert: el modo en que funcionan y se ensamblan entre sí las diferentes tecnologías está atravesado por relaciones de poder que se desarrollan históricamente; para Papert los modos de circulación y acceso al conocimiento que permitían las ‘nuevas’ tecnologías de la información y la comunicación hacían inconcebible, desde un punto de vista ontológico, la pervivencia de la escuela, como si la existencia de aquellas excluyese lógicamente la posibilidad de la otra. Paradójicamente el propio Papert reconoce el modo en que las computadoras habían sido ya «escolarizadas» a mediados de los 80: «ahora tienen aula de informática, hay un currículum de informática y un profesor específico de informática. En otras palabras, los ordenadores han sido completamente asimilados a la manera en que se hacen las cosas en la escuela». Como apunta el propio Freire, estos no son «[…] de ningún modo, errores didácticos ni metodológicos sino ideológicos y políticos. Así pues, lo que debemos hacer es cambiar el mundo desde una perspectiva política.»

Si os da palo ir a YouTube y buscar el resto de la conversación en vídeo, después del «Continue reading» la encontraréis.

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