El Yarikcillo

Yarikcillo

El 9 de julio nos encontramos en el Museo del Carmen Alto con su mediador comunitario: Andrés Rueda comparte con nosotrxs el trabajo que lleva realizando en una institución museística peculiar, dado que su espacio de exhibición convive con la residencia de la congregación de las Carmelitas; esto las ha convertido en co-curadoras de las muestras, actividades y contenidos pedagógicos del museo como condición para que éste se inaugurara 4 años atrás en el convento.

Todos los contenidos del museo han sido trabajados con ellas y como resultado la muestra permanente se divide en tres bloques, uno sobre la vida de Mariana de Jesús, beata consagrada a la vida de contemplación, otro dedicado a la vida cotidiana de las Hermanas del Carmen Alto y un tercero dedicado al arte religioso con producciones anónimas del siglo XVIII y obras de autores cercanos a la orden.

En este marco peculiar el trabajo de mediación ha pivotado sobre el espacio público, centrándose en un proceso con comerciantes de la zona y en la activación de la plaza de Santa Clara ubicada en el barrio de San Marcos, en el centro histórico de Quito; este proceso de activación se desarrolló entre enero y abril de 2014 en colaboración con el colectivo de La Karakola, casa de experimentación y convivencia artística, en un contexto de remodelación del centro histórico de la ciudad que parece apuntar a los consabidos procesos de gentrificación, homogeneización y especulación inmobiliaria.

Fruto de un trabajo en red con el resto de museos de la Fundación Museos de la Ciudad surge la propuesta del Yarikcillo, impulsada por un grupo de jóvenes que después de realizar unos talleres de verano ofertados por el museo, se organizaron y propusieron recuperar un sendero alternativo para llegar a la estatua de la Virgen de Quito sobre la colina del Panecillo, icono de la ciudad y cuyo nombre en kichua es Shungoloma, o también Yavirak (precisamente, Yarikcillo fusiona la denominación original del lugar ‘Yavirak’ con la actual ‘El Panecillo’).

En ese proceso llevan trabajando cerca de un año con el apoyo en los eventos puntuales de los líderes vecinales de la Comunidad 5 de julio, interesados en involucrar a lxs más jóvenes en la vida social del barrio, y con el acompañamiento de lxs educadorxs del museo.

La recuperación del sendero se fundamenta en la exploración de su medio natural y social, en la investigación y el reconocimiento de sus ecosistemas, así como de la cosmovisión y la memoria inscrita en este territorio tan singular y cargado de significados. Un trabajo de investigación que se traduce en la organización de recorridos en grupo por el sendero.

El jueves 17 de julio nos encontramos de nuevo con dos miembros del grupo de jóvenes y con lxs mediadorxs del museo, y les propusimos que nos dibujaran un mapa-diagrama-cronograma para entender cual había sido la evolución del colectivo y el proyecto durante su primer año de existencia. Durante la conversación surgió la idea de utilizar el crecimiento de una planta durante todo el ciclo de las estaciones como metáfora del colectivo y su trayectoria, así como la posibilidad de utilizar esta imagen en el afiche de la fiesta de aniversario que celebrarán el próximo domingo 26 de julio y a la que esperamos poder asistir.

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